ENFIELD.- El primer plazo para que los trabajadores y maestros del estado de Connecticut se vacunen contra el COVID-19 bajo una orden ejecutiva del gobernador Ned Lamont comenzó esta semana.
La orden ejecutiva del gobernador Ned Lamont requiere la vacuna contra el COVID-19 para todos los empleados estatales, maestros K-12, personal y todos los trabajadores de cuidado infantil.
Los trabajadores que hayan optado por no recibir la vacuna deben tener una exención médica o religiosa aprobada.
Aquellos con exenciones aprobadas deben someterse a pruebas semanales de COVID-19.
Después de esta semana, las agencias estatales ya no podrán emplear a personas que no tengan la vacuna o una exención aprobada.
Se espera que hasta 350 conductores de autobuses en todo Connecticut no se presenten a trabajar, según la Asociación de Transporte Escolar, en respuesta al mandato.
Actualmente, mil 500 conductores en todo el Estado no están vacunados.
Mil 300 han acordado hacerse pruebas de COVID-19 semanales en lugar de vacunarse.
El resto se niega a vacunarse o someterse a las pruebas semanales.
Los funcionarios de Connecticut están alentando a los padres de familia a llevar a sus propios hijos a la escuela, en anticipación a una huelga masiva de conductores de autobuses en respuesta al mandato.
