NORWALK.- Es algo común en las ciudades y pueblos de Connecticut y en todo el mundo: personas fumando cigarrillos fuera de los restaurantes, tiendas o edificios gubernamentales, mientras caminan por las calles del centro.
A partir del 1º de octubre eso se convertirá en ilegal.
Es sabido que no se permite fumar en los edificios de propiedad pública o arrendados, ni en tiendas de alimentos y restaurantes, pero a partir del 1º de octubre, esa prohibición se extenderá al exterior, a 25 pies de cualquier puerta, ventana “operable” o cualquier ventilación de entrada de aire.
Esa zona de protección al aire libre también se aplicará a todos los establecimientos minoristas, lo que significa que no podrá caminar por la acera de ninguna calle principal del centro mientras fuma.
Las nuevas prohibiciones también se aplican al vapeo. Todo es parte de un nuevo proyecto de ley adoptado por la legislatura, que el gobernador Ned Lamont está a punto de promulgar.
Las reglas más estrictas para fumar cigarrillos se incorporaron a la nueva ley de legalización de la marihuana. Por supuesto, todas se aplican a fumar o vapear marihuana.
Los legisladores y el gobernador Ned Lamont acordaron las amplias restricciones desde el principio, con poca o ninguna disidencia.
Tenían dos objetivos en mente: primero, querían restringir los lugares donde las personas en Connecticut podían fumar marihuana.
Sí, la posesión y el consumo privado de marihuana se vuelven legales para cualquier persona mayor de 21 años a partir del 1º de julio, pero eso no significa que sea una buena idea dejar que seis amigos enciendan porros (cigarrillos de marihuana) justo afuera de la puerta de un restaurante o un ayuntamiento.
Restringir la marihuana, en la práctica, significaba restringir todo el tabaquismo. Después de todo, según el razonamiento, será bastante difícil controlar el consumo público de marihuana sin tener que averiguar qué es lo que se fuma.
La Connecticut’s Clean Air Act mantiene a raya al humo de segunda mano, por lo que tenía sentido incluir las reformas a esa ley en la legislación sobre el cannabis porque la Connecticut’s Clean Air Act tenía que incluir el cannabis de todos modos, de acuerdo con los legisladores.
La mayoría de la gente está de acuerdo. De hecho, a pesar de que los cigarrillos siguen siendo comunes en Connecticut (recaudarán casi 350 millones de dólares este año), fumar en público no es tan común como lo era hace unos años.
“La mayoría de los restaurantes realmente se han alejado de permitir fumar”, comentó Scott Dolch, presidente de la Asociación de Restaurantes de Connecticut.
