
La agencia pide una pronta solución que resuelva los déficits de ingresos al Estado
HARTFORD.- Los funcionarios del Departamento de Transporte de Connecticut describieron un futuro sombrío de menos mejoras viales y recortes en el servicio ferroviario si no hay más ingresos al Estado.
La agencia se encuentra enfrentada con los legisladores que están en contra del aumento propuesto a las tarifas ferroviarias y al incremento a los impuestos a la gasolina.
Ante tal situación, el Departamento de Transporte continúa empujando para la instalación de peajes en las carreteras de Connecticut, ya que consideran que pueden generar ingresos adicionales para poder llevar a cabo los proyectos de trasporte ya planificados.
“Sin ingresos adicionales, no podemos mantener el Fondo de Transporte en el futuro”, comentó James Redeker, comisionado del Departamento de Transporte.
Redeker le dijo al Comité de Transporte que el Departamento ya tiene más de 400 vacantes, ha cancelado 4.3 mil millones de dólares en mejoras necesarias en las carreteras y puentes y no puede vender bonos para financiar futuros proyectos si no se recibe más dinero.
Los viajeros se enfrentan a un aumento del 10 por ciento a las tarifas del servicio de trenes de Metro-North este año, y Metro-North planea cancelar el servicio de fin de semana en las ramas.
El presupuesto propuesto por el gobernador Dannel Malloy eleva el impuesto a la gasolina en siete centavos, incrementa las tarifas de los autobuses en 25 centavos, aumenta el impuesto a las ventas de automóviles y coloca peajes en las autopistas interestatales y carreteras estatales, como la Ruta 8 y la Ruta 9. Los peajes podrían generar hasta 800 millones de dólares al año.
“Esto no es algo que quiero hacer, pero no tengo opciones y me toca apoyarlo”, comentó Redeker sobre el presupuesto del gobernador.
Los funcionarios del Departamento de Transporte indicaron que las propuestas de ingresos de Malloy (los peajes, los aumentos de impuestos a la gasolina y una tarifa de 3 dólares sobre las ventas de las llantas) restaurarían los proyectos de transporte cancelados y eliminarían la necesidad de aumentar las tarifas de Metro-North.
Los legisladores claramente no estaban contentos con las propuestas, pero lucharon por encontrar una alternativa.
La senadora estatal Toni Boucher, republicana de Wilshire, y copresidenta del Comité, precisó que el aumento previsto de las tarifas y los nuevos peajes perjudicarán al Estado.
“Mi preocupación es que sigamos erosionando a los contribuyentes con aumentos que dañan su bolsillo y que estemos en un déficit continuo y constante mientras seguimos gastando”, señaló Boucher.
“Estamos vendiendo bonos para pagar nuestras cuentas, eso ha perjudicado nuestro Estado. Los pasajeros están tomando decisiones sobre si tiene sentido estar aquí”, agregó la congresista estatal.
La representante estatal Cristin McCarthy Vehey, demócrata de Fairfield, dijo que los votantes no están contentos.
“Los viajeros están muy preocupados por el aumento de las tarifas al transporte”, indicó McCarthy Vehey.
“A medida que aumentamos las tarifas, es más barato conducir hasta la ciudad de Nueva York, y eso aumentará la congestión. Tenemos que mirar otros costos que sucederán si hacemos esto. Las personas que toman el autobús a menudo tienen esa única forma de ir a trabajar, al médico o la escuela”, finalizó la congresista estatal.
