NEW BRITAIN.- Connecticut está potencialmente a un mes de lo que podría ser una crisis de vacunas en el Estrado.
El 20 de abril, los 6 mil farmacéuticos de Connecticut ya no podrán administrar la vacuna contra el COVID-19, a menos que los legisladores actúen ahora.
En New Britain, el viernes pasado, la comisionada del Departamento de Salud Pública, Deidre Gifford, recibió su vacuna contra el COVID-19.
Fue administrada por un farmacéutico del supermercado Stop & Shop.
En un mes, eso no será legal.
Con fecha de expiración el 20 de abril, la orden ejecutiva del gobernador Ned Lamont es lo único que permite a los farmacéuticos, el grupo más grande de vacunadores del Estado, administrar la vacuna contra el COVID-19. La Asociación de Farmacéuticos de Connecticut está muy preocupada, ya que a partir del 20 de abril ya no podrían seguir administrando la vacuna.
El director ejecutivo de la Asociación de Farmacéuticos de Connecticut, Nathan Tinker, comentó que “en medio de una pandemia, no se debe retroceder y ni deshacer las cosas que han hecho posible el progreso. Creo que es necesario que se extienda el permiso de los farmacéuticos para que puedan seguir administrando la vacuna, ya que aún hay muchas personas desprotegidas y podrían ser afectadas por el virus”.
Ante eso, la comisionada de salud, Deidre Gifford, comentó que “todos entienden que es fundamental que tengamos socios farmacéuticos como parte del programa de vacunación, así que estoy segura de que habrá una solución”.
Una solución permanente es redactar un proyecto de ley, codificarlo en estatuto y aprobar una ley.
Pero el representante Jonathan Steinberg, copresidente del Comité de Salud Pública de la Legislatura dijo: “Es muy diferente codificarlo en un estatuto. No estoy muy seguro de que el Comité esté listo todavía para hacerlo”.
“El tiempo corre. En lugar de falta de suministro, para el 20 de abril, el problema podría ser la falta de gente que las aplique. En algún momento el Estado necesitará más vacunas que nunca”, señaló Tinker.
También está programada para expirar el 20 de abril la capacidad de los farmacéuticos para administrar la vacuna contra la gripe a los niños de hasta 10 años. La ley estatal establece la edad mínima de 18.
El proyecto de ley HB 6614 de la Cámara de Representantes cambiaría la edad a 12, pero eso ni siquiera entraría en vigor hasta el próximo año.
“Así que, literalmente, entre el 21 de abril de este año y el 1º de julio de 2022, los farmacéuticos podrían ser incapaces de proporcionar la vacuna contra la gripe a cualquier persona menor de 18 años”, explicó Tinker.
Durante años, Connecticut ha tenido la precaución de otorgar a los farmacéuticos con licencia plena autoridad como vacunadores.
“Existe cierta preocupación acerca de los farmacéuticos, particularmente los que no tienen el ancho de banda para hacer el seguimiento y monitoreo de las personas que acaban de recibir una inyección como lo tendría, por ejemplo, el consultorio de un médico”, comentó el representante Jonathan Steinberg, copresidente del Comité de Salud Pública de la legislatura.
Añadió que “creo que hay un contexto diferente cuando se habla de un niño de 3 a 5 años que cuando se habla de un niño de 10 a 12 años y las posibles consideraciones con las reacciones”.
De acuerdo con los defensores, a diferencia de una nueva ley que lleva tiempo, los legisladores probablemente aprobarán una extensión temporal de la orden ejecutiva del Gobernador que permitiría a los farmacéuticos seguir administrando la vacuna, por ahora.
